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La Microbiota en la Edad adulta “Now”


Desde el momento en que nacemos , la microbiota comienza su travesía, transformándose y adaptándose a lo largo de las distintas etapas de la vida. Esta fascinante interconexión, invisible a simple vista, revela una intrincada red de bacterias que desempeñan roles esenciales en el desarrollo del sistema inmunológico, la digestión y hasta en la regulación de nuestro estado de ánimo.

La microbiota adulta está compuesta principalmente por bacterias de los grupos Firmicutes, Bacteroidetes y Proteobacteria, aunque existen variaciones en función de la ubicación geográfica y los hábitos culturales.

La microbiota adulta: una compleja comunidad de microorganismos

La microbiota adulta es un conjunto de microorganismos que viven en el intestino de los adultos. Esta comunidad está compuesta por bacterias, arqueas, hongos y virus.

Las bacterias son los microorganismos más abundantes en la microbiota adulta. Se dividen en tres grupos principales:

  • Firmicutes: este grupo representa alrededor del 60% de la microbiota adulta. Las bacterias Firmicutes son responsables de la fermentación de los carbohidratos y la producción de ácidos grasos de cadena corta. 
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  • Grupo de bacterias Firmicutes 
  • Bacteroidetes: este grupo representa alrededor del 25% de la microbiota adulta. Las bacterias Bacteroidetes son responsables de la descomposición de los alimentos y la producción de vitaminas. 
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  • Grupo de bacterias Bacteroidetes 
  • Proteobacteria: este grupo representa alrededor del 15% de la microbiota adulta. Las bacterias Proteobacteria son responsables de la defensa contra los patógenos. 
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  • Grupo de bacterias Proteobacteria 

Además de las bacterias, la microbiota adulta también contiene arqueas, hongos y virus. Las arqueas son un tipo de organismo unicelular que no pertenece al reino de las bacterias. Los hongos son organismos pluricelulares que se alimentan de materia orgánica. Los virus son partículas infecciosas que pueden infectar a las células.

La composición de la microbiota adulta varía en función de la ubicación geográfica y los hábitos culturales. Por ejemplo, las personas que viven en países desarrollados suelen tener una microbiota más rica en bacterias Firmicutes que las personas que viven en países en desarrollo. Esto se debe a que las personas de los países desarrollados suelen consumir una dieta más rica en carbohidratos fermentables.

Los hábitos culturales también pueden influir en la composición de la microbiota adulta. Por ejemplo, las personas que consumen una dieta rica en frutas y verduras suelen tener una microbiota más rica en bacterias Bacteroidetes. Esto se debe a que las frutas y verduras contienen fibra, que es un alimento para las bacterias Bacteroidetes.

La microbiota adulta juega un papel importante en la salud. Está implicada en la digestión, la absorción de nutrientes, el metabolismo, la inmunidad y la protección contra las enfermedades.

Algunos de los beneficios de una microbiota adulta saludable incluyen:

  • Mejora de la digestión y la absorción de nutrientes: las bacterias de la microbiota adulta ayudan a descomponer los alimentos y a absorber los nutrientes.
  • Mejora del metabolismo: las bacterias de la microbiota adulta ayudan a regular el metabolismo de los carbohidratos, las grasas y las proteínas.
  • Mejora de la inmunidad: las bacterias de la microbiota adulta ayudan a proteger contra las infecciones.
  • Reducción del riesgo de enfermedades: las bacterias de la microbiota adulta pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades crónicas, como las enfermedades cardíacas, la diabetes y el cáncer.

Consejos para mantener una microbiota adulta saludable:

  • Coma una dieta rica en frutas, verduras y cereales integrales: estas alimentos contienen fibra, que es un alimento para las bacterias de la microbiota.
  • Limite el consumo de alimentos procesados: los alimentos procesados suelen contener azúcares añadidos, grasas saturadas y grasas trans, que pueden dañar la microbiota.
  • Pesaje regularmente: el sobrepeso y la obesidad pueden alterar la microbiota.
  • Evite el uso excesivo de antibióticos: los antibióticos pueden matar las bacterias buenas y malas de la microbiota.

Conclusión

La microbiota adulta es un componente importante de la salud humana. Mantener una microbiota adulta saludable puede ayudar a mejorar la digestión, la absorción de nutrientes, el metabolismo, la inmunidad y la protección contra las enfermedades.PARA SABER MÁS…Mira el artículo de abajo👇

Probablemente todo lo relacionado con los microbios te suene a suciedad, a enfermedades y a infecciones; y es cierto —algunos microorganismos causan enfermedades incluso mortales—, pero la inmensa mayoría de los microbios son muy beneficiosos, cuando no imprescindibles, para nosotros.

Están por todas partes y por ellos es posible la vida en el planeta. También están dentro de nosotros. La microbiota es esa comunidad de microorganismos buenos que viven en nuestro cuerpo, gracias a los cuales podemos incluso disfrutar de una salud de hierro. Desde el mismo instante en el que nacemos somos colonizados por millones de virus, bacterias y hongos, que permanecerán con nosotros hasta el final de nuestros días. Y desde que el hombre es hombre, conviven en nuestro cuerpo: hemos coevolucionado con ellos. Los compartimos con nuestra familia y nuestros amigos, pero son parte de nuestra identidad: los microbios que tú tienes son distintos de los de otra persona. 
Existe una comunicación entre nuestros microbios y nuestro cuerpo, con el metabolismo y el cerebro, por ejemplo. Gracias a ellos se activan nuestras defensas y mantienen a raya a otros microorganismos patógenos, evitando que nos colonicen y que nos provoquen enfermedades. Nos ayudan a hacer la digestión y nos proporcionan algunas vitaminas y otros compuestos que nosotros no podemos sintetizar, y que son fundamentales para nuestra vida. Una buena microbiota es sinónimo de una buena salud. Tenemos que cuidarla, porque cuando la maltratamos nuestra salud se resquebraja. Hay muchos ejemplos que relacionan la microbiota con la enfermedad: desde alergias, diabetes, obesidad y enfermedades autoinmunes, hasta alzhéimer, párkinson, autismo, e incluso cáncer.
Este libro desvela —de forma amena y rigurosa—, un mundo sorprendente, microscópico e infinitesimal, el mundo de los seres que te habitan y rigen tu salud.

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